Coordinadora de Ex Presos Políticos de Santiago

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ADIOS A UN FACISTA

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                          TAMBIEN EN ESPAÑA: NI PERDÓN NI OLVIDO.

La calle es mía" sentenció el exMinistro de Gobernación (y ex Ministro del Interior) cuando trató de reprimir unas manifestaciones callejeras que se produjeron en Vitoria el 3 de marzo de 1976. El titular de la cartera ministerial era Manuel Fraga Iribarne, un político de larga trayectoria que ocupó importantes responsabilidades desde principios de los años 60.

fragaSu vida ha dado de sí innumerables anécdotas, algunas hilarantes, que, con los años lo ha convertido en uno de los principales protagonistas de la vida política del país de los últimos 50 años.

El primer cargo de relevancia, bajo la jefatura de España por parte de Francisco Franco, fue el de Ministro de Información y Turismo, en el que a lo largo de siete años protagonizó varios momentos inolvidables que han quedado para la posteridad

De él proviene el popular eslogan internacionalmente conocido "España es diferente" y su traducción al inglés "Spain is different" que llenaron las vallas y panfletos publicitarios de medio continente, con el propósito de atraer a los turistas a nuestro país. Era una época en el que la industria del turismo despegaba, aquel momento en el que se realizaban grandes acontecimientos para celebrar la llegada del "turista 1 millón".

Ese periodo también le trajeron oportunidades tan excitantes como la de conocer en persona a la actriz Ava Gardner, considerada, en aquel entonces, como el "animal más bello del mundo". En una de sus visitas a España, la actriz invitó a Fraga a tomar una copa y éste desechó la invitación bajo el pretexto de que "estaba muy ocupado". Días después, ambos coincidieron en un encuentro con otras personas, pero esta vez fue la estrella de Hollywood la que se levantó y marchó del lugar.

Pero si hay que destacar uno de los momentos en el que Fraga Iribarne, tomó un gran protagonismo a nivel mundial, fue el incidente a raíz del accidente ocurrido el 17 de enero de 1966, en el que se produjo un choque entre dos aviones militares norteamericanos, perdiendo la carga de uno de ellos que eran unas bombas B28 de 1,5 megatones en la zona costera de Almería.

Este hecho fue conocido mundialmente como "el incidente de Palomares", población almeriense que se vio afectada por la caída de las bombas. El régimen franquista, así como el gobierno de los EEUU trataron de quitar importancia al hecho, mandando a Manuel Fraga y el Embajador norteamericano en España a darse un baño en la playa de Palomares. Acto que fue rodado por multitud de medios que se hicieron eco de la noticia.

[Relacionado: La asociación de Víctimas del 3 de marzo de 1976 lamenta que Fraga muera sin ser juzgado]

 

Carta al asesino Manuel Fraga Iribarne

por Manuel F. Trillo
Lunes, 09 de Enero de 2012


Ahora resulta que te mueres. No te podrán juzgar por tus crímenes, pues a un muerto no se le juzga. Sólo espero que hayas tenido una larga agonía, la misma que tuvo Julián Grimau y Puig Antich.

Ahora me llegan noticias de que cogiste un catarro el 1 de enero de 2012, y que por ello estás muriendo. Qué lástima que tu madre, María Iribarne, no te hubiera abortado, de ese modo no tendríamos que haber soportado a un sinvergüenza, a un canalla, a un cínico a carta cabal, a un chico bastardo de los Ybarra, a un sujeto sin principios éticos. No me alegro de que te mueras, es más, estoy algo triste, porque esperaba que te pudiéramos juzgar por delitos de lesa humanidad. Por tus crímenes cuando eras ministro de un gobierno presidido por el delincuente Francisco Franco allá entre los años 1961 y 1969. También cuando fuiste ministro de la gobernación con otro delincuente sin igual –el carnicerito de Málaga- como era Arias Navarro. Siendo ministro de este criminal en 1976 asesinaste a 5 trabajadores en Vitoria. Los cargos muchos, Julián Grimau en 1963, y Delgado y Granados en 1964, asesinados por lo que tú entendías como la Justicia, la Justicia fascista. Defensor de los poderosos, como lo era tu padre biológico, no se te fue la olla en seguir defendiendo esa posición, la guerra era sobrevivir siendo un bastardo. Y lo conseguiste.

Cuando he visto que no presentabas a estas elecciones me alegré, porque yo –en mi ingenuidad- pensaba demandarte y denunciarte –ambas cosas, cabrón- por el daño inferido a las familias y a los españoles y por crímenes de lesa humanidad. Ahora sin amparo de un Tribunal Supremo que impidiera que te pudieran juzgar, porque ya no era preciso el suplicatorio. Así te mantuviste en los cargos públicos durante toda tu vida “democrática”, incluso como un dinosaurio en el Senado, todo para impedir que fueras juzgado. Sabías que te teníamos ganas, que acabarías como los asesinos argentinos y chilenos ante un tribunal para responder por tus crímenes. Tonto no fuiste nunca, eso lo sabía hasta el General Adocenado, otro pendejo como tú, y por eso te burreaba llamándote por el apellido de tu madre, nunca como Fraga, porque sabía que ese apellido no es más que el de un bastardo (así lo pensaba él, el generalísimo esdrújulo). Tonto no fuiste, y sabías que si permanecías con un cargo de relevancia al final sería el Tribunal Supremo (plagado de fascistas) el que tendría que juzgarte, pero también sabías que los cobardes socialeros y tus amigos fascistas en el Congreso y en el Senado jamás concederían el suplicatorio. Bien te protegiste el culo, Iribarne.

Pensarás que formas parte de la historia de este Estado español, o como tú dirías de la Nación Española, pues te equivocas, nadie entre los jóvenes de 14 años te conoce, nadie sabe quien cojones eres, los jóvenes te ignoran, y yo haré mucho más para que tu nombre no figure en ningún sitio –y soy profesor de Historia- y cuando saliera por algún motivo diré quién has sido, lo que has hecho y los crímenes que has cometido al lado del general adocenado.

Te mueres, pues ¡muérete!, la lástima fue que tu madre no hubiera abortado a un hijo de los Ibarra, pues eso era lo que tocaba en 1922, abortar cuando la criada de la casa quedaba preñada por el señorito. En tus memorias no dices nada de todo esto, será que te avergüenzas de tus orígenes o de no ser lo que por derecho tenias: Ibarra Iribarne.

Te mueres sin ser juzgado, sin presentarte ante los hombres y las mujeres de la cuenca del Nalón, aquellas a las que cuando eran rapadas porque defendían a los hombres mineros en la huelga de 1962 calificaste de “piojosas”. Tú que defendías la dieta del aceite de ricino del Cabo Pérez, las palizas hasta la muerte en las cuencas mineras, el que se reía en aquella televisión en blanco y negro afirmando como ministro de información que en España el “estado de derecho se basa en los principios del Movimiento Nacional”.

La guerra sin cuartel contra la democracia y contra los hombres y mujeres que dejaron su piel y su vida en el camino hacia la democracia fue a sangre y fuego. Morirás y te harán un entierro que saldrá como noticia en el Nodo actual, pues eso hay que decir, que a la postre el fascismo no ha sido vencido y tú, y tu entierro, es el mejor ejemplo.

Manuel Fraga Iribarne, así inscrito en el Registro Civil, eres un ser abyecto. Que descanses de tanta maldad como has acumulado en tu alma y los dioses te den lo que te mereces. La historia te ignora. Si yo no lo hago es porque has hecho mucho daño a los míos, y eso no se perdona nunca. De ahí que te escriba esta carta, que seguro a estas horas ya no podrás leer.

Atentamente, Manuel F. Trillo

 

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